21 de marzo de 2017

JORNADAS DE INNOVACIÓN EDUCATIVA DE LA FCEDU(17 Y 18 DE ABRIL DE 2017)

 


  Hace un ratito que he mirado los distintos correos (mail) que me han llegado y, uno de ellos, precisamente el que da nombre a esta "entrada", ha llamado mi atención, así que voy a dedicarle una breve reflexión.
  Para empezar, la conferencia de apertura - "Escuchar para educar:claves para la innovación"- correrá a cargo de CÉSAR BONA, tan de moda en estos últimos tiempos, quién, además, dará una charla "Una mirada a tu alrededor:la innovación, cerca" con el profesorado activo, según el programa.
  Durante muchos años he asistido a coloquios, escuelas de verano, jornadas de innovación, grupos estables de trabajo, cursillos, cursos... con el fin de estar al día, de conocer otras maneras de enseñar, de aprender,...He leído sobre todo tipo de corrientes pedagógicas... y ..¿PARA QUÉ?. Para estar impartiendo clases de música a 11 grupos de alumnos, a los que les corresponde el insignificante número de dos horas a la semana para tal menester, y si es que se logra hacerlo, porque "puentes oficiales" y "no oficiales"o actividades extraescolares determinan que a veces, en toda la semana, no los veas.
  A estas alturas del curso estoy muy cansada. Aquellos que en su día determinaron este horario y un disparatado curriculum nos ha condenado al profesorado de música y al alumnado, a no poder tener una educación musical digna.
  A principio de curso me planteé a qué dar más énfasis- dada la precariedad horaria-, si a la teoría, a la práctica o a una combinación de ambas. Opté por la tercera vía, pero los resultados no son nada satisfactorios. 
  El alumnado no tiene unas nociones musicales mínimas ( no sabe leer las notas, ignora hacer el más simple ejercicio de lectura rítmica, no ha realizado audiciones activas, desconoce la instrumentación Orff, cantar significa gritar,..) y creen que la materia no sirve para nada. Por otra parte, su expresión oral y escrita es penosa y, además, no cuentan con unos conocimientos culturales elementales, los desconocen y no manifiestan deseo alguno por adquirirlos, de ahí la gran dificultad de sacar adelante un grupo.
  Sí, es cierto, puedes dedicarle un trimestre (hay quien se pasa el curso entero) a preparar una sencilla pieza instrumental o vocal, incluso una danza, y recibir la felicitación de tus compañeros porque ha quedado bien y el alumnado sentirse muy feliz con el resultado, pero ¿ es eso realmente la finalidad de la materia?. 
 ¿Por qué en este país "queda mal" no saber quien escribió "El Quijote" y, sin embargo, nadie se sonroja cuando se ignora quién fue el compositor de "Aida"?. 
 Hace unas semanas mostré mi opinión sobre un curso de canto coral y hoy, cuando veo el programa para estas jornadas de innovación, vuelvo a plantearme lo mismo: con dos horas a la semana (con un poco de suerte) , 30 alumnos en el aula y un total de 11  grupos ¿es serio hablar de innovación?.yo diría que lo más adecuado sería hablar de "hacer magia".
   No soy negativa ni derrotista, pero entiendo que es necesario denunciar cuantas veces sea necesario, la mala situación que tiene la asignatura de música en el curriculum de nuestro alumnado. En ocasiones todas estas "ofertas" de formación del profesorado hacen creer que "la educación va bien".
  
  


                                           



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